¿Cuáles son los signos y síntomas de la rabia?
Los primeros síntomas de la rabia pueden ser muy similares a los de la influencia o gripe, como debilidad o malestar general, fiebre o dolor de cabeza. Estos síntomas pueden durar varios días.
También pueden presentarse malestar, punzadas o picazón en el sitio de la mordedura, y en días evolucionar a síntomas de defunción cerebral, ansiedad, confusión y agitación. Conforme avanza la enfermedad, la persona puede presentar delirios, comportamiento anormal, alucinaciones e insomnio.
El periodo agudo de la enfermedad termina normalmente después de 2 a 10 días. Una vez que aparecen los signos clínicos de la rabia, la enfermedad es casi siempre mortal y por lo general, el tratamiento es de apoyo.
La prevención de la enfermedad incluye la administración de ambos anticuerpos pasivos mediante una inyección de inmunoglobulina humana y una serie de inyecciones de la vacuna antirrábica.
Una vez que la persona comienza a presentar los signos de la enfermedad son pocos los casos en que la persona sobrevive.
Causas de la rabia:
La causa de que se desarrolle la rabia es un pequeño virus alargado, como un bastón, que tiene en su interior una molécula de ARN. Se puede encontrar por todos los lugares del mundo donde haya mamíferos, ya que vive en su saliva, y pasa de un mamífero a otro cuando la saliva infectada entra en contacto con músculos y sangre del mamífero sano; para ello tiene que haber una puerta de entrada a través de una mordedura o un arañazo. Los animales que transmiten la rabia con más frecuencia al ser humano son:
- Perros.
- Murciélagos.
- Zorros.
- Mapaches.
- Tejones.
- Comadrejas.
No es del todo fácil saber cuándo un mamífero está infectado por la rabia, aunque se puede notar por cambios en su actitud (por ejemplo, ladrar por la noche sin interrupciones, o estrellarse contra el suelo en el caso de los murciélagos), por un aumento de su agresividad sin que se le incite a ello, por el mal aspecto que presente, o porque no pueda tragar saliva y le salga de la boca en forma de espuma.
Una vez que el virus llega a la herida, comienza a multiplicarse y pronto empieza a ascender por los nervios hasta que llega a la médula espinal y, de ahí, al cerebro, donde provoca una encefalitis. El tiempo que tarda en afectar al cerebro suele ser unos siete días, aunque varía según el lugar donde haya mordido el animal, ya que si el nervio tiene un trayecto corto hasta el cerebro tardará menos. Sin embargo, la enfermedad puede manifestarse años después debido a que el virus puede permanecer latente dentro del cuerpo.
Otra forma de contraer la rabia es inhalando el virus en cuevas donde habitan murciélagos. Es una forma de transmisión rara y se han dado pocos casos en el mundo. También el contacto con fluidos de animales muertos o personas durante autopsias puede ser una fuente de infección, pero es igual de rara que el caso anterior.